La Agencia Tributaria enfrenta una nueva convulsión interna tras hacerse público el reemplazo de dos de sus figuras directivas más destacadas: Virginia Muñoz Fernández, al frente del Departamento de Recaudación, y Manuel Trillo Álvarez, responsable del Departamento de Inspección Financiera y Tributaria. Estos cambios tienen lugar en un momento especialmente delicado para la institución, condicionado por la salida de Soledad Fernández Doctor de la dirección general y por el creciente clima político en torno al llamado caso Zapatero.
Los cambios en la cúpula de la AEAT llegan después de que el juez del caso Plus Ultra ofreciera a Hacienda la posibilidad de personarse como potencial perjudicada por las joyas incautadas en el despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, valoradas en 1,3 millones de euros. Esa decisión ha situado bajo presión al organismo tributario, ya que su eventual personación podría tener consecuencias relevantes en el desarrollo judicial del caso.
Aunque Hacienda defiende que los relevos responden a motivos profesionales y a movimientos previstos con anterioridad, la coincidencia temporal ha alimentado serias sospechas de la oposición y de la ciudadanía. El hecho de que las salidas afecten precisamente a dos departamentos clave —Recaudación e Inspección— ha intensificado la lectura de que la Agencia Tributaria atraviesa una crisis interna de mayor calado.
En este escenario, la salida de Muñoz y Trillo se suma a la duda sobre la postura que finalmente asumirá Hacienda en el procedimiento vinculado con Zapatero, ya que persiste la incógnita de si la Agencia Tributaria actuará o no como parte perjudicada, una decisión que ha elevado estos ajustes internos a un asunto de notable relevancia política e institucional.
La sospecha política surge por la coincidencia temporal de varios factores. Primero, la salida de Fernández se conoce justo después de que el juez del caso Plus Ultra ofreciera a Hacienda personarse como posible perjudicada por las joyas incautadas en el despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, valoradas en 1,3 millones de euros, según la información publicada por The Objective.
Segundo, el Partido Popular amplió el plan de trabajo de la comisión de investigación del Senado sobre la SEPI y convocó a Soledad Fernández para que el 13 de julio expusiera la postura del fisco. El PP afirma que su salida pretende eludir o influir en esa comparecencia, aunque también señaló que debería presentarse incluso si abandona el cargo.
Tercero, la salida no afectaría solo a la directora general, sino también a dos departamentos clave: Recaudación e Inspección, áreas directamente relacionadas con la capacidad de la Agencia para cobrar deudas, investigar posibles fraudes y personarse o actuar en procedimientos con impacto fiscal. Esa coincidencia alimenta la lectura de “renuncia masiva” o crisis en la cúpula.

