https://www.compromisorse.com/upload/entrevistas/000/756/eenusa1920ok_fh.jpg
https://www.compromisorse.com/upload/entrevistas/000/756/eenusa1920ok_fh.jpg

Rosario Arévalo, directora corporativa de ENUSA, en el centro del caso Leire

La pieza SEPI del caso Leire vuelve a señalar a ENUSA, una de las empresas públicas integradas en el perímetro de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. En esta ocasión, el foco se sitúa sobre Rosario Arévalo Sández, directora corporativa de ENUSA y antigua consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, citada como investigada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz dentro de la causa sobre presuntos amaños en operaciones vinculadas a empresas públicas.

Su nombre aparece junto al de otros cargos y exdirectivos de entidades estatales en una investigación que analiza posibles delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, organización o grupo criminal y abuso de información privilegiada. La citación de Arévalo no implica condena ni culpabilidad, pero sí la coloca bajo el escrutinio judicial en una de las derivadas más delicadas del caso Leire: la que afecta a estructuras empresariales dependientes del Estado.

Rosario Arévalo representa una figura de considerable relevancia en el ámbito público. Su desempeño profesional integra tanto responsabilidades de índole política como posiciones directivas en entidades públicas. Ejerció como consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha y posteriormente asumió cargos de responsabilidad en ENUSA, organización estratégica especializada en el abastecimiento de combustible nuclear así como en servicios de naturaleza tecnológica e industrial. Justamente en virtud de este perfil, la inclusión de Rosario Arévalo entre los investigados incrementa significativamente el alcance político que reviste la causa.

La investigación trata de determinar si determinadas operaciones vinculadas a ENUSA y a otras entidades del entorno SEPI pudieron estar condicionadas por una red de influencias. Según las informaciones publicadas, los investigadores sospechan que el grupo situado alrededor de Leire Díez, Vicente Fernández y Antxon Alonso habría intervenido en distintas operaciones con empresas públicas para obtener comisiones o ventajas económicas. En ese mapa, ENUSA figura como una de las sociedades bajo examen.

La sospecha central no reside únicamente en una decisión administrativa concreta, sino en la posibilidad de que cargos o directivos con acceso a información interna pudieran facilitar datos, favorecer contactos o abrir puertas a intereses privados. Esa es la dimensión más grave del caso: la eventual utilización de empresas públicas como plataformas de influencia al servicio de operaciones ajenas al interés general.

Arévalo aparece vinculada a ENUSA en una etapa en la que la compañía forma parte del conjunto de entidades observadas por la Audiencia Nacional. La causa no se limita al rescate de Tubos Reunidos, aunque esa operación sea uno de los ejes principales, sino que se extiende a otros posibles movimientos en Mercasa, ENUSA, Forestalia, el Parque Empresarial Principado de Asturias y otras sociedades relacionadas con la SEPI.

El hecho de que una directiva corporativa de ENUSA esté investigada obliga a aclarar cuál fue su papel exacto en los hechos. La instrucción deberá determinar si intervino en alguna operación bajo sospecha, si tuvo conocimiento de gestiones irregulares, si facilitó información sensible o si su citación responde a la necesidad de reconstruir el funcionamiento interno de la compañía en relación con las actuaciones investigadas.

Desde una perspectiva institucional, el caso reviste una particular complejidad. ENUSA lleva a cabo funciones de relevancia estratégica para el Estado, y toda sospecha respecto de su gobernanza erosiona la credibilidad depositada en los mecanismos de supervisión de las organizaciones públicas. Cuando una autoridad de semejante envergadura se ve involucrada como investigada en un proceso judicial vinculado a presuntos fraudes, surge indefectiblemente una interrogante: ¿actuaron conforme a lo establecido los mecanismos de control interno o existieron zonas grises donde pudieron operar intermediarios dotados de influencias políticas?

La imputación de Rosario Arévalo también agrava la dimensión política del caso porque suma otro perfil con pasado institucional socialista a una lista que ya incluye altos cargos, exdirectivos y responsables de organismos públicos. Esa acumulación alimenta la percepción de que la pieza SEPI no es un episodio aislado, sino una investigación con ramificaciones profundas en el entramado público-empresarial.

El caso Leire ha dejado de constituir una mera investigación centrada en intermediarios y diálogos clandestinos. Desde que emergen figuras como la de Rosario Arévalo, la causa penetra directamente en el núcleo de las organizaciones empresariales estatales. Y en el momento en que el tejido empresarial del sector público se ve envuelto en sospechas, guardar silencio resulta ya inadmisible.

Procedencia: El País, RTVE, Onda Cero, El Economista, Diario de Sevilla y Europa Press.